Nacimos del fuego
En una isla donde la lava se encuentra con el mar, donde el silencio es un ritual y la calma es un acto de rebeldía, nació EKI.
Capítulo I
El día que todo empezó
Fue un mediodía en Lanzarote. El sol caía vertical sobre la piedra negra. Caminábamos entre malpaís, esas extensiones de lava solidificada que parecen heridas abiertas de la tierra. Y allí, en medio de ese paisaje que parece de otro planeta, sentimos algo que no sabíamos nombrar.
No era solo admiración. Era respeto. Era conexión. Era reconocimiento. Como si esa roca nacida del fuego guardara memoria de algo antiguo, algo que también llevamos dentro.
Queríamos llevarnos un pedazo de esa calma volcánica. No como souvenir, sino como compañera de viaje. Algo que nos recordara respirar. Algo que nos trajera de vuelta al presente cuando el mundo acelera demasiado.
Capítulo II
El encuentro
Entonces conocimos a quien lleva décadas conversando con la piedra. Un artesano que no talla lava, sino que la escucha. Que respeta cada poro, cada irregularidad, cada historia que la roca trae desde las entrañas de la isla.
Sus manos conocen el peso exacto del fuego solidificado. Saben cuándo una piedra quiere ser corazón, cuándo prefiere ser círculo, cuándo pide ser triángulo. No impone formas. Las revela.
Nos sentamos con él una tarde. Le contamos lo que sentíamos. Le hablamos de la necesidad de llevar la calma puesta, de tener un ancla física cuando la mente se dispersa. Y él sonrió. Porque llevaba décadas haciendo exactamente eso.
Capítulo III
El descubrimiento
La lava volcánica es porosa. Lo sabíamos, pero no habíamos entendido lo que eso significaba. Esa porosidad que la hace ligera también la hace receptiva. Absorbe. Guarda. Libera lentamente.
Y entonces pensamos: ¿y si cada piedra pudiera llevar también un aroma? ¿Y si pudiéramos impregnarla con aceites que nos ayuden a conectar con lo que necesitamos en cada momento? Calma cuando estamos dispersos. Enfoque cuando nos cuesta concentrarnos. Energía cuando nos falta impulso. Gratitud cuando olvidamos lo esencial.
Así nació EKI. No como una marca. Como un ritual portátil.
Cada pieza cuenta una historia
La textura del fuego
Cada poro guarda memoria de la erupción que la creó
De la isla a ti
Directamente desde los campos de lava de Lanzarote
El ritual
1-2 gotas. 30 segundos. Tu momento presente.
En qué creemos
- Creemos en llevar la calma puesta, no en perseguirla cuando ya es tarde.
- Creemos en la artesanía consciente, en las manos que respetan el material y el tiempo que requiere.
- Creemos en objetos que acompañan, no en productos que se consumen y se olvidan.
- Creemos que cada día merece un ritual, por pequeño que sea.
- Creemos que la belleza no está reñida con la función, y que un objeto puede ser ambas cosas.
- Creemos que lo natural no necesita adornos. La piedra volcánica es perfecta tal como es.
Las manos que dan forma
Nuestro artesano lleva más de treinta años trabajando con lava de Lanzarote. No es un trabajo que se aprenda en cursos. Es un diálogo que se construye con el tiempo, con los errores, con la observación paciente.
Cada piedra que talla para EKI pasa por sus manos durante horas. Lija, pule, ajusta, vuelve a lijar. Respeta los poros naturales que permiten que la piedra respire y absorba aceites. No busca la perfección industrial. Busca la honestidad del material.
"La lava no se domina. Se acompaña. Ella te dice qué quiere ser. Tú solo tienes que escuchar."
Cada joya EKI es única porque cada piedra es única. Porque las manos que las tallan respetan esa individualidad. Porque creemos que la belleza está en las imperfecciones, en las texturas irregulares, en el peso auténtico de lo real.
Cómo nace cada EKI
Desde que la piedra se extrae hasta que llega a tus manos, cada paso está pensado para honrar el material y el proceso.
01
La piedra elegida
Nuestro artesano selecciona lava volcánica de Lanzarote, buscando piezas con la porosidad adecuada y la densidad justa. No toda la lava sirve. Solo aquella que tiene la textura perfecta para absorber y liberar aromas.
02
El tallado manual
Con herramientas tradicionales, se talla cada forma respetando la estructura natural de la piedra. Es un trabajo lento, deliberado. Las manos guían, pero la piedra decide. El resultado: piezas únicas, irrepetibles.
03
La sinergia aromática
Formulamos cada sinergia pensando en momentos específicos de tu día. Calma para cuando necesitas pausa. Enfoque para cuando buscas claridad. Energía para cuando requieres impulso. Gratitud para cuando quieres conectar. Aceites esenciales puros, sin artificios.
04
El ensamblaje consciente
Cada colgante se monta con cordón de algodón natural, ajustable, duradero. Cada pulsera con elástico resistente. Todo pensado para que la joya sea funcional, cómoda, lista para acompañarte cada día. Sin pretensiones. Con propósito.
De nuestras manos a las tuyas
Cada EKI lleva historia. La de la isla que la parió. La del artesano que la talló. La de los aceites que elegimos. Y pronto, la tuya.
Encuentra tu EKI